Branding es una palabra que, si te dedicas a la comunicación y al marketing, habrás escuchado millones de veces. Y es que, el branding, es un must en cualquier estrategia que se plantee dado que será la encargada de hacer despegar nuestra empresa y marca.

branding

Pero, ¿qué significa exactamente? En definitiva, el branding es la personalidad de una marca. Es decir, cómo nos presentamos como empresa ante nuestra audiencia. El branding va más allá de la imagen visual de una marca. Abarca desde el diseño del logo a la forma de comunicar y las estrategias que se plantean. Se trata, pues, de todo lo que define a nuestra compañía. El branding trata de emocionar a los usuarios, crear un vínculo sólido con clientes y clientes potenciales con la empresa.

Elementos principales del branding

Antes de despegar, es importante dejar claro para qué sirve el branding en una empresa: se trata de un método que nos permite mostrar al mundo cómo es nuestra empresa y, sobre todo, cómo queremos que se vea la marca. Por tanto, es importante construir una imagen acorde a lo que queremos transmitir para que el resto del mundo nos perciba como realmente queremos. Para conseguir una estrategia de branding completa, es importante trabajar en distintos aspectos:

Los textos con los que nos comunicamos con el exterior

El tono, el lenguaje, las expresiones, el eslogan elegido… Todo nuestro contenido debe seguir un mismo patrón y línea de comunicación definida. Y, sobre todo, debe ir en consonancia con el target al que nos dirigimos. Si optamos por un lenguaje juvenil y de tú a tú con el usuario, por ejemplo, la forma de expresarnos tiene que ir en consonancia.

Por ejemplo, si Hawkers, una empresa de gafas de sol que se dirige a un público millennial, empieza a optar por una comunicación formal, con tecnicismos y rectitudes, esta empresa no estaría cumpliendo con la normal básica del branding. En cambio, para comunicar sobre sus gafas de sol utilizan un lenguaje distendido, moderno y en sintonía a los gustos y preferencias de su target.

La línea visual

Al hablar de la línea visual, nos referimos a todo aquello relacionado con la tipografía, colores y elementos gráficos con los que vamos a impactar a nuestra audiencia. Debemos tener mucho cuidado y definir muy bien todos estos elementos puesto que el impacto visual es uno de los aspectos clave para que los usuarios identifiquen rápidamente nuestra línea visual con la marca.

Según la psicología del color, dependiendo de qué atributos de marca quieras destacar serán más adecuadas unas tonalidades u otras. ¿Te habías planteado por qué las empresas que tienen que ver con la salud suelen elegir tonos azules? El azul significa confianza, seguridad y serenidad.

Además, si una marca siempre se comunica con los mismos colores, utilizar otras tonalidades completamente distintas puede resultar confuso. Por ejemplo, si Coca-Cola empieza a crear campañas con tonos azules es probable que los usuarios asocien esas acciones hacia su principal competidor: Pepsi.

El logo

El logotipo de tu empresa tiene que convertirse en el buque insignia de tu branding. Debe contener, en un simple vistazo, todos los elementos que queremos integrar en nuestra marca y con los que nos sentimos plenamente identificados.

Para crear un diseño apropiado, debemos jugar con las tipografías, elementos y colores para crear un logotipo que defina a la perfección la personalidad de nuestra marca. Por ejemplo, si Toys’r’us tuviese un logo con tonos sórdidos, letras rectas y cuadradas, no se ajustaría a la filosofía de la empresa: un negocio dedicado a la venta de juguetes para niñas y niños.

¿Cómo ayuda el branding a una marca?

Reconocimiento

Si quieres que, de un solo vistazo, tus clientes o potenciales clientes te reconozcan, toma nota. El primer paso es que, mediante el proceso de branding, mantengas absoluta unidad en todos tus contenidos. Así, los usuarios comenzarán a reconocerte en cuestión de segundos. De esta forma, podrás diferenciarte de la competencia y, por tanto, tu marca será única.

Por ejemplo, si vemos una sucesión de colores como esta: oooooo, prácticamente en todo el mundo identificaremos estos colores con una marca: Google. Por tanto, el branding permite al usuario a que recuerde una marca con mayor facilidad. Puede ser a través de colores, una catch frase, una imagen o simplemente un sonido, cualquier opción es buena para que te recuerden.

Generarás confianza

En relación con lo mencionado anteriormente, una estrategia clara y unida va a permitir que los usuarios sientan que te conocen y por tanto te incluirán en su vida diaria con mayor facilidad al sentirse parte de tu empresa.

La confianza no se gana únicamente con la unificación en el tono y contenido. Además, debemos seguir las normativas vigentes pertinentes. Por ejemplo, la tienda online de Privalia debe contar con métodos seguros de pago, política de cambios y devoluciones, tener el aviso legal en regla, proteger la privacidad de datos personales, etc.

Crecerás a nivel interno

Al dotar a tu marca de las técnicas de branding, todos los empleados se sentirán con unos objetivos comunes y aumentará la motivación de estos. Los trabajadores van a poder sentir que pertenecen al grupo y que sus acciones y su trabajo mejoran la marca día a día. El branding, además, permite a todos los integrantes de la compañía conocer mejor la empresa. De esta forma, podrán actuar rápidamente acorde a los valores de la empresa y la rotación de personal será menor.

En cuanto a la competencia, una marca con un branding bien estructurado y definido va a posicionarse por encima del resto de empresas competidoras. Un cliente elegirá una empresa con estructura, imagen e identidad clara antes que una que genere confusión.

3 normas esenciales del branding

Por último, vamos a destacar tres claves del branding que son imprescindibles para que tu marca llegue hasta el espacio:

  1. Sé honesto: De nada vale “vender” algo que no puedes ofrecer. Sé realista y ofrece productos y servicios que puedas costear. No prometas al usuario falsas afirmaciones, es probable que acaben con una crisis de reputación que no podamos controlar.
  2. Sé persistente: Planifica una estrategia y sé constante. Intenta que, en todo momento, todas las acciones planteadas vayan dirigidas a los objetivos de branding descritos. Así, mejorarás notablemente la imagen de la empresa.
  3. Sé flexible: Si, por el contrario, observamos que los objetivos no se cumplen pese a seguir las estrategias marcadas, antes de acabar con una crisis de reputación, es importante que demos un paso atrás y analicemos qué está yendo mal y cambiemos el rumbo. Eso sí, debes hacerlo sin descuidar los valores de marca que quieres transmitir. Recuerda, todos los caminos llevan a la Luna.

Con estos consejos, y con una estrategia de branding férrea, podremos conseguir que la imagen y personalidad de nuestra empresa coincida con la identidad de marca. En definitiva, el branding busca que, en todo momento, la percepción de los usuarios de la empresa esté en consonancia con los valores que transmitimos. ¿Tienes alguna duda? Contacta con nosotros. ¡Te ayudaremos encantados!

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