A menudo, cuando abrimos perfiles corporativos de redes sociales, muchas empresas se centrar en imitar a otras cuentas, normalmente a sus competidores. Después, se preguntan el por qué si a la empresa X le funciona esto, ¿por qué a mi no? En este post, os explicaremos si es bueno, o no, y en qué medida monitorizar a nuestra competencia. ¡Despegamos!

competencia

¿A quién monitorizan las empresas normalmente?

En ocasiones, no solamente se monitoriza a la competencia directa únicamente, sino que también a otras empresas. Está bien coger ideas de empresas e incluso prestar atención a sus campañas y acciones más destacadas, eso es necesario. No obstante, es importante no obsesionarnos con ello. Las empresas a las que, normalmente, debemos observar son:

  • Competidores principales: Esas empresas que distribuyen tus mismos productos o servicios y que se dirigen al mismo público objetivo y en la misma zona geográfica.
  • Competidores secundarios: Empresas que venden los mismos productos y servicios pero que difieren en algún aspecto concreto del público objetivo, como la edad, tamaño de la empresa (si es B2B) o situación geográfica.
  • Empresas relacionadas: Aquellas con productos o servicios distintos y/o complementarios que se dirigen al mismo público objetivo que tú.
  • Empresas referentes: Negocios que son referentes en nuestro sector. Por ejemplo, si tienes una pequeña clínica veterinaria, sería interesante saber qué hacen los colegios veterinarios oficiales, los grandes hospitales o las asociaciones referentes del sector.

Estos son los cuatro grandes grupos a los que debemos observar cuando decidimos crear una estrategia de redes sociales y observar a nuestro entorno.

Esto es lo que debemos incluir en el análisis de la competencia

Las agencias de comunicación, a menudo, hacemos análisis de competencia para nuestros clientes y para nuestra propia marca. Sin embargo, no se trata de analizar al detalle cada uno de los puntos y comas que incluyen en el copy, sino qué hacen en líneas generales.

  • Nombre y breve descripción de la empresa.
  • Redes sociales en las que tiene un perfil activo (y si tiene alguno abandonado).
  • Relación entre seguidores e interacción: Es importante comprobar el engagement aproximado que tiene nuestra competencia. Si una cuenta tiene 10.000 seguidores y una media de 50 likes por post, deberíamos empezar a sospechar.
  • Publicaciones tipo: Debemos ver qué tipo de publicaciones hace y si son corporativas, informativas, sorteos, etc.
  • Campañas y acciones destacadas: Si la campaña de Navidad ha sido muy buena o mala, si a mediados de mayo hizo rebranding, etc. es algo que debemos tener presente.
  • Apartado de notas: ¿Algo que recalcar? Aquí es donde debemos anotarlo.

Recordad que no debemos fijarnos en número de seguidores, número de likes o de comentarios. Si no analizarla de forma global: de nada sirven miles de seguidores si no interactúan.

Inconvenientes de imitar a la competencia

Como bien hemos mencionado, no es lo mismo conocer las acciones de tus competidores que obsesionarte con ellos y llegar a imitarlos. Fijarse en exceso en la competencia puede suponer distintos inconvenientes:

  • Perder nuestra identidad de marca propia.
  • Sentimiento de frustración si no se obtienen resultados distintos.
  • Síndrome del impostor (pensar que tu empresa no es lo suficientemente buena).
  • Olvidar nuestros objetivos principales y, por ende, no alcanzarlos.
  • Acusación (mediante vía legal o no) de plagio.
  • Pérdida del interés por parte de los usuarios.

Se debe encontrar el equilibrio entre observarlos e imitarlos. Si no le ofrecemos nada nuevo y diferente al usuario, este acabará cansándose de nuestra empresa.

¿Por qué a la competencia le ha funcionado esto y a mí no?

Esta es una pregunta que las agencias de comunicación y los freelance creativos escuchamos muchas veces. Como profesionales del sector de la comunicación, el marketing y el diseño debemos aprender a responderla y, sobre todo, a evitarla.

Para evitarla, lo más importante es anticiparse: si un cliente, o un trabajador del departamento de comunicación de una empresa, nos insiste en hacer una acción porque la ha hecho la competencia, debemos mantenernos alerta. A continuación, os explicamos qué pasaría si imitamos a distintos tipos de empresa (según los cuatro bloques del primer apartado del post):

Ejemplo 1: Imitar a una empresa referente

Por ejemplo, imagina que tienes una pequeña clínica veterinaria de barrio y un día, por redes sociales, descubres una campaña de bastante repercusión y envergadura del mayor hospital veterinario del país y quieres imitarlos porque ves la cantidad de personas que han interactuado con ella. ¿Crees que funcionaría? La respuesta es no, porque:

  • El público objetivo puede ser distinto.
  • El presupuesto seguro que es diferente.
  • Los objetivos del plan de marketing no son iguales.
  • El número de usuarios es mayor.

Es mejor tomarlos como referente, citarlos en imágenes propias y compartir sus contenidos como empresa ‘amiga’.

Ejemplo 2: Imitar a una empresa relacionada

Siguiendo con la clínica veterinaria, si quieres imitar a una empresa que distribuye collares antipulgas, no funcionará puesto que tu empresa cuida y sana animales, no se dedica principalmente a la distribución de productos. Por ello, es mejor optar por una colaboración amistosa, como un sorteo en el que ambas partes se beneficien (y pactado previamente), un descuento a clientes, etc.

Ejemplo 3: Imitar a competidores secundarios

Mi clínica está en Madrid, pero he encontrado una en Valencia que me encanta su estrategia en redes así que voy a imitarla. ¡Cuidado! Muchos posts pueden ser estacionales y un verano en Valencia no es igual que un verano en Madrid, así que una campaña sobre ‘precauciones al ir a la playa’, por ejemplo, puede que a nuestra empresa madrileña no le funcione. Está claro que podemos explicarlo en distintos posts, pero hacer una campaña entera va a perder el interés entre los usuarios e invertiremos dinero en algo que probablemente no vaya a funcionar.

Ejemplo 4: Imitar a la competencia directa

¡Mucho cuidado! Copiar acciones y campañas de la competencia puede ser peligroso puesto que, a parte de todo lo que hemos mencionado en los otros ejemplos, podemos entrar en una guerra entre empresas que no nos conviene para nada.

Crisis de reputación, emprender acciones legales, pérdida de clientes… son muchos los inconvenientes en contraposición a las posibles ventajas. Así que desde Berman Comunicación os recomendamos que observéis a la competencia pero que seáis únicos: aquello que aportéis como valor añadido, que marque la diferencia, es lo que os hará llegar a la Luna.

Dejar respuesta

¡Deja tu comentario!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.