En multitud de ocasiones, llegas al trabajo y cuando terminas la jornada notas que se te quedan infinidad de cosas en el tintero. Puede que notes que te falta tiempo para terminar todo el trabajo que tienes pendiente, se te acumula y terminas por ponerte nervioso porque ves que no te da tiempo a todo. Si esta situación te resulta familiar… ¡queremos ayudarte! Hemos recopilado varias claves que conseguirán llevar tu productividad laboral a La Luna.

productividad

Planifica

Estructurar tu jornada laboral es una de las estrategias más efectivas para que tu productividad sea de otra galaxia. Ten en cuenta que debes estar pendiente de todas las tareas de tu lista de “to do” con plazos de finalización tanto a corto, como a largo plazo. Planificar es la clave para que ningún trabajo se quede pendiente y para que todos los proyectos salgan en plazo. Para conseguir organizarte sin volverte lunático, te proponemos algunos consejos de astronauta:

Fija metas diarias

Intentar cumplir con un gran objetivo en un solo día es un error ¿por qué? Entraña el grave peligro de que termines procrastinando… Lo mejor es que te propongas retos diarios más pequeños que en su conjunto vayan dirigidos a completar ese gran objetivo. De esta manera, verás que paso a paso vas avanzando y que te acercas a tu gran objetivo final.

Descubre las horas en las que te sientas más motivado

¿Eres más una persona búho o tipo alondra? No, no nos hemos vuelto locos. Las personas alondras trabajan mejor a primera hora, no les cuesta madrugar y llegan cargados de energía. Las personas búho mejoran conforme avanza el día, porque a primera hora les cuesta ser productivo. Cuando tengas localizadas las horas en las que te concentras y rindes mejor, ¡aprovéchalas!  Procura dejar las tareas más complicadas y difíciles para este momento. Al sentirte más motivado te será más sencillo hacerles frente e incluso podrás encontrar una nueva forma de afrontarlas.

Crea tu propio horario

Estructura tus tareas en franjas horarias y no te pases. Si decides dedicar dos horas a un tema concreto y excedes el tiempo previsto, para y empieza con la siguiente acción programada (a no ser que estés muy inspirado y estés avanzando como un cohete o que sea de urgencia extrema). Lo más importante es que seas realista y sepas lo que te puede llevar un trabajo concreto para asignarle el tiempo que merezca. De esta forma sabrás de manera más organizada y clara cuánto tiempo dedicas a cada cosa y te ayudará a ver qué cosas no deberían entrar en tu jornada y le estás dando demasiada importancia.

Agenda o herramientas para mejorar la productividad

Cuando dejas todo escrito en papel sabes el trabajo que te toca afrontar durante la semana y puedes fijar de manera más clara cuáles son los objetivos prioritarios, qué tareas son las más urgentes o cuáles pueden esperar. También te puede ayudar usar herramientas como Trello, que te permite tener todo organizado mediante tableros utilizando el método Kanban; o Tomighty, un temporizador gratuito que estructura el tiempo en intervalos de 25 minutos que sigue la técnica Pomodoro. Cada persona es un mundo, así que utiliza lo que más cómo y útil te parezca. En Berman Comunicación utilizamos agendas diarias, semanales, post-it e incluso programas online.

¡Descansa!

Los descansos son importantes, pero no te pongas en modo maratón con una serie que tengas pendiente de Netflix. Para que la productividad sea mayor, es importante que desconectes 15 minutos cada cierto tiempo para que puedas volver con energías renovadas a tu siguiente tarea. Es muy complicado que una persona pueda estar 8 horas seguidas rindiendo al máximo sin parar. Así que respira, relájate y piensa en tu próximo viaje interestelar. Lo más recomendable es que te tomes tus ratitos de break justo cuando termines una tarea, para empezar la siguiente a tope de power.

Prioriza

Ten siempre en mente qué tipo de tareas son las más importantes y cuáles puedes dejar para mañana. De esta manera podrás planificar tu jornada de una manera más eficiente y sabrás dar salida al trabajo más importante. Además, piensa que en nuestro mundo es habitual que surjan imprevistos, urgencias o cosas tan importantes que ‘eran para ayer’. Revisa tu cola de producción y reordena las tareas de mayor a menor prioridad y empieza a trabajar. ¡Si no lo haces reinará el caos en tu mesa de trabajo!

Aprende a decir que no

Tú mejor que nadie sabes hasta dónde puedes llegar y cuál es tu carga real de trabajo. Tu respuesta a los encargos tiene que ir en consonancia con la situación real. Así que, si tienes que decir que no, hazlo. Eso sí, recuerda siempre dar una solución o un plazo. Si no hay forma de mover esa tarea, no dudes en pedir ayuda a tus compañeros o contratar un freelance. ¡El trabajo en equipo es fundamental para mejorar la productividad!

Aparta las distracciones

Si eres de los que pasa una mosca y se distraen, o tienes esa capacidad de poner la antena a todas las conversaciones que ocurren a tu alrededor… ¡Aíslate! Para estar bien concentrado deja el móvil, o cualquier otra distracción, apartados. Déjate llevar por otros estímulos solo en los momentos de descanso que te has establecido durante la jornada. Además, si es posible, trata de quitar Internet para que puedas concentrarte a fondo en lo que estás haciendo. ¡Recuerda! No pienses en el último vídeo gracioso que encontraste por Facebook el otro día o si habrá más similares.

¿Te han parecido útiles nuestros consejos? Si tienes algún truco infalible para rendir más y mejor en el trabajo, no dudes en compartirlo con nosotros, ¡estaremos encantados de tomar nota!

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