Todo emprendedor e inversor sabe de la importancia de un pitch a la hora de que las aceleradores e inversores se interesen y quieran apostar por un determinado proyecto. Un buen pitch es clave a la hora de vender nuestra idea. Es muy importante que esta presentación sea impecable y transmita fielmente lo que es nuestra marca. Además, el tiempo es muy limitado por lo que debemos condensar en ella todos los aspectos fundamentales de la empresa. Recuerda que un pitch suele durar menos de diez minutos.

Es por esto por lo que nuestro discurso deberá cumplir con una serie de características que ayuden a tener una presentación de 10. En este post, desde el equipo de Berman Comunicación vamos a darte algunas claves para dar a tu pitch un toque profesional y que sea el apoyo perfecto para dar a conocer ese proyecto al que tú y tu equipo le habéis dedicado tanto tiempo y esfuerzo. ¿Todo listo? ¡Despegamos!

pitch

Capta la atención de tu audiencia

Es el objetivo principal al inicio de tu presentación: lograr despertar el interés de tus posibles inversores. Saber cómo desarrollar tu idea correctamente es fundamental para que sea el preámbulo perfecto para el resto del desarrollo de la presentación. Partir de un concepto claro y conciso, que posea un valor distintivo, nos dará una gran ventaja para el desarrollo del pitch.

Os recordamos la fórmula coloquialmente conocida como jamón-pan-jamón a la hora de estructurar vuestro guion: Tanto el inicio como el final tienen que ser potentes, atractivos y persuasivos, para generar una especie de engagement con los oyentes. En el medio del pitch, deberás dar la información relevante, pero que no

Adapta el pitch a tu oyente

La presentación puede enfocarse como una conversación simple y coloquial o ceñirte a la más estricta profesional, eso es algo que debes valorar según tu público y a quien te diriges. Sin embargo, utilizar un lenguaje formal, pero lo menos tedioso posible, te permitirá entablar una relación de cercanía con el inversor. Adapta el uso de tecnicismos al perfil del oyente. Si se trata de personas con poco conocimiento sobre el tema, haz un pitch más básico; para inversores con mayor experiencia, elabora un pitch más técnico. Lo importante es que el oyente consiga captar la esencia y lo relevante de tu discurso.

Menciona tus fortalezas en el pitch

Aunque es muy importante, recuerda que con mantener la atención de los inversores no es suficiente: debemos demostrar qué es lo que nos diferencia de nuestros competidores, cuál es nuestro valor añadido. Para ello, es recomendable utilizar ejemplos concretos y bien argumentados, así como simulaciones, que refuercen nuestro discurso, nuestra forma de trabajar, los valores que nos caracterizan, la tecnología de la que disponemos, experiencia en el sector, etc.

Deja tu huella

Queremos que nuestros inversores nos recuerden. Para ello, servirse del storytelling (una pequeña historia o un caso de éxito mediante una narración, imágenes o vídeo, etc.) puede ser una gran idea. Además, contar con un claim persuasivo va a ayudar al inversor a recordar nuestro pitch con mayor facilidad. Las historias narradas en el contexto de las ventas permiten al inversor visualizar cómo aplicamos una solución en situaciones concretas. Un testimonio o referencia de otros clientes también ayudará a crear confianza.

Busca la respuesta del cliente

Para una presentación comercial, es importante crear una conversación con el cliente. Un pitch interactivo mantiene más involucrados y atentos a los clientes. Una forma de favorecer el flujo de la conversación puede ser lanzar preguntas abiertas que ayuden a mantener la atención.

Genera empatía

Construir un vínculo emocional con los oyentes permitirá conectar de forma más personal con ellos y por lo tanto generar experiencias que ayuden a que recuerden tu marca más tiempo. Una forma de potenciar este valor es a través de la narración de tu propia historia como emprendedor, las dificultades que tuviste, o alguna experiencia personal con un cliente. Estas historias ayudarán a humanizar tu presentación y permitirá a los inversores ver la parte más cercana del proyecto.

La clave de un buen pitch: una presentación simple pero efectista

La presentación debe ser un apoyo visual que refuerce nuestro discurso. Crea diapositivas simples, interesantes y legibles. Evita abusar de grandes cantidades de texto (entre 1 y 20 palabras por diapositiva es lo recomendado). Otros elementos que debemos tener en cuenta, como la tipografía que elijas o el logo de tu marca, son también recursos importantes a la hora de llamar la atención. Cualquier detalle utilizado de la forma correcta suma, y es un valor añadido a nuestra presentación.

Ahora ha llegado el momento de ponerse manos a la obra y preparar un pitch de 10. Recuerda tener presente el perfil del inversor al que te diriges a la hora de preparar tu presentación. Tu actitud será clave y permitirá despertar el interés necesario en esa idea en la que tú y tu equipo lleváis trabajando tanto tiempo. ¡Mucha suerte!

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